Guadagnino rueda una gran película sobre OpenAI: Andrew Garfield interpreta a Sam Altman
Luca Guadagnino rueda una gran película sobre OpenAI, con Andrew Garfield como Sam Altman.
Cuando la tecnología se convierte en leyenda
Hay un momento en cada cambio de época en que el presente deja de informar sobre él y empieza a narrarlo. Ese momento ha llegado ya para la inteligencia artificial.
Luca Guadagnino —el hombre detrás de dramas íntimamente humanos como Call Me by Your Name y Challengers— da ahora el paso hacia los pasillos de Silicon Valley con el largometraje Artificial. Según The Hollywood Reporter, el resultado es una película que abarca desde principios de los años 2000 hasta la actualidad y sigue cómo un pequeño grupo de investigadores y entusiastas de la tecnología sentó las bases de una tecnología que hoy da forma a todo nuestro mundo.
En el centro está Andrew Garfield como el verdadero director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, una interpretación que, según The Hollywood Reporter, combina un encanto seductor con una determinación gélida. A su lado aparece el actor ruso Yura Borisov como el pionero de la IA Ilya Sutskever, y el gran Mark Rylance en el papel de Geoffrey Hinton, premio Nobel y el hombre que muchos llaman el "padrino de la IA", una persona que advirtió tempranamente sobre los riesgos de un desarrollo sin control.
El método detrás de la máscara
No solo es interesante el tema de la película; también la historia de su producción dice algo importante. The Hollywood Reporter informa de que un primer intento de que Garfield llevara máscara y prótesis para parecerse físicamente a Altman terminó en un fracaso total. Guadagnino describió el resultado como "completamente ridículo", y el proyecto se descartó de inmediato.
En su lugar, Garfield recurrió al método clásico de actuación de Stanislavski. Habló con el mayor número posible de personas que conocen o han tratado a Altman, con la ambición de crear una imagen lo más objetiva posible de la persona detrás del gigante tecnológico. Es un recordatorio de que las figuras humanas más complejas nunca se reducen a la superficie y a los parecidos externos, ya se trate de interpretación o de cómo entendemos a los líderes de la tecnología.
Más que una biografía
Según The Hollywood Reporter, el guionista Simon Rich equilibra el humor oscuro con inquietantes reflexiones sobre cómo los intereses comerciales y el idealismo científico chocan, una tensión que cualquiera que haya seguido la evolución del sector de la IA en los últimos años reconoce. Es esa tensión la que desembocó en la dramática turbulencia en torno a la junta directiva de OpenAI, en la escisión que dio origen a Anthropic y en los cada vez más intensos debates sobre quién debe realmente dirigir el rumbo del desarrollo de la IA.
Que la película incluya también a Will Angus como Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic y una persona que en los últimos tiempos ha defendido cada vez más la regulación de seguridad de la IA, muestra que Artificial no se conforma con contar una historia de héroes. Se trata de un campo en conflicto consigo mismo, de la colisión entre los idealistas y la lógica del mercado.
Esto es precisamente lo que hace el gran arte narrativo con los cambios tecnológicos: busca lo humano en lo tecnológico y lo moral en lo comercial. No es casualidad que la película recuerde cómo The Social Network dio forma en su día a la imagen de Silicon Valley y de Facebook para generaciones enteras, mucho antes de que legisladores y analistas consiguieran ponerse al día.
La cultura popular como marco de comprensión
¿Qué nos dice que la IA sea ya lo bastante grande como para convertirse en una película de Hollywood? Nos dice que la transformación es irreversible y ampliamente reconocida. Ya no es una cuestión de nicho para entusiastas de la tecnología e inversores: es un relato sobre nuestro tiempo, sobre el poder, la responsabilidad, lo que construimos y por qué.
Para quienes trabajamos en medio de esta transformación, es un recordatorio de que las narrativas dan forma a la realidad. La imagen de Sam Altman, Ilya Sutskever y Geoffrey Hinton que millones de espectadores de cine llevarán consigo en el futuro influirá en el debate sobre la regulación de la IA, sobre las cuestiones de responsabilidad y sobre el papel de los líderes tecnológicos en la sociedad, sea cual sea el grado de fidelidad del retrato.
Esa es tanto la fuerza de la película como su responsabilidad.