Nueve de cada diez operadores de telecomunicaciones eligen IA abierta para no depender de los gigantes tecnológicos
Nueve de cada diez operadores de telecomunicaciones a nivel mundial afirman que el código abierto es una piedra angular de su estrategia de IA. El impulso no se debe solo a los costes: los operadores quieren tener control sobre sus propios sistemas, poder adaptar los modelos con datos específicos del sector y evitar quedar atrapados en los ecosistemas cerrados de las empresas tecnológicas. Dado que el sector de las telecomunicaciones impulsa la infraestructura digital básica de la sociedad, la elección puede tener consecuencias de gran alcance en la forma en que se gestiona la IA en contextos críticos para la sociedad.
La IA abierta se convierte en la nueva arma estratégica de las telecomunicaciones
Cuando el sector de las telecomunicaciones acelera ahora su transformación hacia la IA, hay un dato que destaca en el informe más reciente de NVIDIA sobre la IA en las telecomunicaciones: nada menos que el 89 por ciento de los operadores encuestados afirma que el código abierto es importante para su estrategia de IA. Es una cifra que debería llamar la atención mucho más allá del sector.
Para quien ha seguido la evolución tecnológica, la tendencia resulta lógica, pero aun así es notable verla confirmada con tanta claridad en las cifras. El sector de las telecomunicaciones impulsa la columna vertebral digital de la sociedad: redes móviles, banda ancha e infraestructura de comunicación crítica. Que nueve de cada diez actores de ese ámbito elijan activamente dejar de lado las soluciones de IA cerradas a favor de modelos abiertos no es casualidad. Es una posición estratégica.
Cinco razones de peso
El informe señala cinco ventajas centrales que impulsan a los operadores hacia la IA abierta. Se trata de costes más bajos manteniendo la capacidad, pero también, y aquí es donde se vuelve interesante, de la posibilidad de especializar los modelos con datos específicos del sector. Un operador de telecomunicaciones dispone de enormes cantidades de datos de red, experiencia operativa e información sobre clientes. Con modelos abiertos, ese conocimiento puede incorporarse de verdad a los sistemas de IA, en lugar de entregarse como datos en bruto a un proveedor externo.
A ello se suma una mayor transparencia y capacidad de control, decisivas en flujos de trabajo sensibles como la gestión de redes y la atención al cliente. Los modelos abiertos pueden revisarse, auditarse y adaptarse para cumplir los requisitos regulatorios y las directrices internas. En un sector muy regulado en la mayoría de los mercados, no es un detalle menor. Por último, se destaca el despliegue flexible: la posibilidad de ejecutar la IA en entornos de nube, en servidores locales o en soluciones híbridas, según las necesidades y la normativa.
SoftBank construye su propio «cerebro» para telecomunicaciones
Uno de los ejemplos más elocuentes del informe es el de la japonesa SoftBank, que desarrolla su propio llamado Large Telecom Model, un modelo fundacional diseñado específicamente para la operación de redes y la gestión de sistemas. Como una de las bases se utilizan los modelos Nemotron de NVIDIA, pero lo importante es que SoftBank añade su propia capa de conocimiento de redes y experiencia operativa sobre la base abierta.
– Los modelos abiertos nos permiten aprovechar el rápido desarrollo global y, al mismo tiempo, aportar nuestro propio conocimiento de redes y nuestra experiencia operativa.
Este es un patrón que veremos cada vez más. En lugar de comprar un servicio de IA ya terminado a un gigante tecnológico, los operadores construyen sus propios modelos adaptados verticalmente, con el código abierto como plataforma y el conocimiento específico del sector como ventaja competitiva.
Se cuestiona la dependencia de las grandes tecnológicas
Hay aquí una dimensión política y estratégica que merece destacarse. El sector de las telecomunicaciones ha protegido históricamente su independencia infraestructural con gran celo. Hoy, depender de plataformas de IA cerradas de un puñado de empresas tecnológicas estadounidenses supondría crear voluntariamente una nueva dependencia, una vulnerabilidad que los reguladores, las autoridades de seguridad y los propios operadores empiezan a tomar muy en serio.
En este contexto, el código abierto no es solo una preferencia técnica. Es una forma de soberanía digital. La posibilidad de auditar el código, adaptar el modelo y cambiar de subcontratista sin perder la inversión en IA es fundamentalmente distinta de estar atado a un ecosistema propietario.
Esta es una corriente que se ha ido consolidando en los últimos años, desde los modelos Llama de Meta hasta las alternativas europeas de mistral.ai, y el informe de NVIDIA confirma que ahora es el sector de las telecomunicaciones el que da este paso en serio.